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Voces para impugnar la masculinidad

Antes de nada me presento, soy nuevo por aquí y os saludo.
He estado leyendo algunas cosas pero la verdad es que no tengo mucho que aportar, así que de momento, voy disfrutando de ir aprendiendo.
Espero que lo que os comento ahora pueda interesar.

Hace tiempo que le doy vueltas al tema de la implicación de quienes llevamos la masculinidad (o a quienes nos adcriven socialmente al leernos a ella) en la deconstrucción de ella misma, y de cómo hacerlo. Los “grupos de masculinidades” no me satisfacen porque a veces me parece es una trampa para seguir aceptado… mi impresión es que la cosa no ha de pasar por crear un lugar en el que “aquí venimos a eso”, sino de tener presente en nuestro día a día fluído.

Mi prioridad, por eso, es tenerlo como tema presente en el día a día, un cuestionamiento constante a la vez que natural. Pero al mismo tiempo, siento que es necesario sobrepasar mi burbuja, para realmente extender el diálogo. Siento que este es un diálogo silencioso que se produce cuando el feminismo interpela a la masculinidad y algunos hombres se sienten muy confusos y no tienen espacios para discutirlo. Ahí va la primera pregunta:
¿Por qué no hay espacios para discutirlo?

Mi hipótesis de partida es que es un bloqueo que viene de los valores de “autosuficiencia” y de “seguridad”, muy relacionados con la propia masculinidad, pero también más en general con el valor de “independencia” instaurado por la clase media. No está bien que no sepas lo que hacer, está visto como debilidad, y eso es caca, jaja.

No creo que sea lo único, pero me parece que la imposibilidad a dudar de uno mismo es bastante piedra angular de la cosa. Para mí, lo más jodido de todo no es reconocer acciones machistas en el pasado, sino más bien asumir que, por muy alerta que esté, algunas pueden seguir extendiéndose en el futuro… y asumir esto es complicado. Esto además creo que a veces lleva a un efecto muy perverso a justificar el machismo en los demás ante el pensamiento de “ui, yo he hecho esas cosas…” ¿Creeis que por ahí va la cosa? ¿Alguna otra idea?

También tengo la impresión de que el tema identitario a veces bloquea un poco (si bien, por supuesto, es útil para visibilizar muchas cosas), porque si la cosa va de explorar nuevos valores, de derrumbar esos valores y actitudes nocivos de la masculinidad, la cuestión es poder hacerlo sin barreras, esto es, que podamos abrazar dialogada valores y actitudes que culturalmente estaban reservados a “lo femenino” o encontrar valores que no tengan que ser marcados por el género… por ejemplo, me parece un poco absurdo que los debates sobre “nuevas masculinidades” no se invite a personas que se consideran, o son leídas como, mujeres, porque precisamente las voces de “la otra” son necesarias para ir a un lugar nuevo.
¿O hay algo que se me está escapando? ¿Qué pensais?

Bueno, un abrazo y, si has llegado hasta aquí, gracias por leer :slight_smile:

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¡Hola @Davis! Muchas gracias por aterrizar aquí y por compartir.

Así de entrada me parece que estoy en una onda similar a la tuya con el tema de las masculinidades. Al igual que con otros muchos temas, pienso que de lo que se trata es de tenerlo presente y aplicarlo a las acciones cotidianas. Y si hay oportunidad de meter la cuña en alguna conversación o consejo “entre hombres”, pues perfecto.

Un par de ejemplos para ilustrar:

  • Desgraciadamente con más frecuencia de lo que desearía siento “vergüenza de género” por actos de otros hombres, y lo he dicho así con estas palabras varias veces.

  • Hace poco tuve una conversación con mis dos hijos (chicos, 13 y 14 años) en la que les intentaba explicar que esto de la “desigualdad” de género es mucho más profunda de lo que parece, y que la mejor manera de aprender es escuchar a las demás e intentar comprender su perspectiva sin saltar rápidamente a discutir que esto no es verdad, etc, etc. La cosa empezó con lo de la brecha salarial pero ese tema era demasiado complejo para ponernos de acuerdo (y además me di cuenta que los memes de redes sociales ya estaban haciendo mella en sus ideas, no para bien). Pasé a un ejemplo más simple y concreto. Les pregunté si alguna vez caminando por una calle solitaria habían tenido miedo de que unas chicas caminando detrás suyo le fueran a hacer algo. Como sabemos, a la mayoría de hombres ni se le pasa por la cabeza. Les dije que, por el contrario, a casi todas las mujeres que tengan a un hombre o más caminando detrás suyo en una calle solitaria como mínimo van a percatarse y probablemente evaluarán rápido el posible riesgo de la situación. Les explique que a veces, cuando me doy cuenta de que estoy caminando detrás de una chica, cambio de ritmo o dirección intentando ahorrarle la sospecha a nadie. Les invité a ser más conscientes de una situación como esta, y de otras situaciones cotidianas que hombres y mujeres viven de manera muy diferente aunque los hombres ni se percaten. Su joven ego masculino siguió erre que erre, pero como mínimo algo quedó, y la discusión ya pasó de “ok, igual no en otros sitios, pero en nuestro entorno sí que hay igualdad” a que si la chica de la calle solitaria no estaría más asustada si hago esto o lo otro, y demás detalles de implementación.

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Gracias por responder.

Me parece muy interesante el término de vergüenza de género, creo que lo compartiré. Aunque a veces me da la impresión de que requiere de una “identificación” con el género que no siempre estoy siento… Pero desde luego creo que tenerlo en la cabeza es útil para poder ver cómo uno se siente en esas situaciones y poder responder.

Por otro lado, creo que con el tema de los memes has sacado un tema importante, y es el de la contracultura que se crea frente al movimiento feminista y sus planteamientos, simplificándolo y a menudo acusándolo de un esencialismo que, si bien puede que a veces exista, es más anecdótico que otra cosa. Esa cuestión que de fondo dicen “son unas exageradas, no están tan mal” y que parece que dibuja a las mujeres como nuevas opresoras y censoras…
El tema es muy peligroso, porque además es muchas veces invisible en lo cotidiano… es difícil saber quién está siendo atraído por ese rollo, porque entre hombres, hablar sobre cómo posicionarse en el movimiento feminista o respecto a la deconstrucción de la masculinidad, suele ser un tabú. Y creo que es en ese tabú de implícitos, de no se sabe quien piensa qué, que luego cada uno en su casa con sus redes sociales va absorviendo este pensamiento reaccionario.

No se si me explico, pero creo que quiere decir que los planteamientos reaccionarios ligados a una nueva forma de articular la misoginia o el machismo crecen gracias al silencio que se da en los espacios sociales en los que se podría debatir y dar ejemplos concretos, y es un espacio de “duda” que diferentes voceros y opinadores (políticos, youtubers, periodistas) llenan con mensajes unidireccionales y manipuladores.

Entonces, acompañando a que no hemos de olvidar que nadie tiene el trabajo hecho, sino que estamos en ello (a todos nos queda mucho por ver el machismo en nuestras propias acciones, detectarlo y redirigir la energía). Las preguntas son dos:

-¿Que es exactamente lo que está atrayendo a la juventud a los planteamientos misóginos y machistas del “no hay para tanto” y “quereis mandar vosotras”? ¿Es solo que son sencillos de articular (gracias a todos los implícitos patriarcales que subyacen a nuestra cultura) o hay algo más?

-¿Qué cosas dificultan el que “rompamos el silencio” sobre lo que he expuesto antes?

¿Cómo lo veis?

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Creo que un punto importante son los juegos de poder. En realidad la masculinidad es frágil, dependemos de los cuidados femeninos que no sabemos hacer* e intentamos negar nuestra vulnerabilidad reforzándonos con otros hombres, como “cuánto sabes” o “estás muy loco (qué valiente y divertido)”, o peor, para abajo: “ya te explico yo”, “eso no es nada”.

En todo caso, estamos en una escalera (con algunos rellanos, pero escalera) donde siempre hay algunos escalones más abajo.

Yo creo que el miedo no es bajar un escaloncito, sino que al hacerlo, nos peguen una patada y caigamos rodando como maricas, sensiblones, comeflores o calsasses (me olvidé cómo es en castellano). Y peor, como traidores de colegas y cobardes de no querer contradecir una amiga/novia/posible ligue.

Tampoco pretendo llorar (¡como un/a X!) porque el patriarcado nos oprima, creo que justamente esa escalera es el patriarcado. Que son ése miedo de caer, las ganas de subir, o hasta el “instinto” de mantener el escalón lo que genera opresiones.

No sé, tampoco me siento muy cómodo dando lecciones de esto porque muchas veces que he visto volar las pisotones hacia abajo, en vez de pararlo y romper el silencio, he seguido con los juegos de poder intentando “influir” para que los pisotones fueran menos fuertes cada vez.

Por si alguien piensa que no es tan mala idea, pues no funciona. Funciona para legitimar la jerarquía.


* tómese como un condicionamiento generalizado, cada uno ha tenido su infancia y sus referentes y ha hecho sus caminos.

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Estoy de acuerdo con que un punto importante es lo que dices respecto a tener un cierto poder dentro de un grupo, pero lo cierto es que creo que a veces pecamos algo de simplificar la cosa, y de referirnos a muy pocos efectos humanos…

Por ejemplo, si bien el poder es fundamental, no creo que la forma de relacionarnos se pueda reducir al poder, y creo que es importante ponerle nombre a esas otras cosas, y tenerlas en mente también.

Por ejemplo, creo que juegan un papel relevante la necesidad de ser reconocido por parte de los pares, del círculo… un reconocimiento que te dice “eh, tu vales para mí”, y que está bastante cerca del sentimiento de pertenencia o aceptación. En ese caso… creo que una vía importante a considerar es que puedes encontrar ese reconocimiento y aceptación en otros lugares. Esto es ¿por qué ha de ser entre hombres que te sientas bien? Quizá, si no encajas, no tengas que cambiar tú, sino que tengas que cambiar de contexto.

Sinceramente, creo que la metáfora de la escalera no me satisface, creo que aceptar eso es como pensar que una forma de relación humana es una ley natural, que siempre va a estar ahí, y creo que podemos atenernos a otras… existen cosas más allá, o paralelamente al poder. Por supuesto, el poder está ahí, ese miedo al que te refieres, a ser tirados escaleras abajo, está ahí, pero yo creo que una parte importante en la que incluso en la crítica a la masculinidad estamos cayendo… o incluso en el feminismo, al poner el foco en el empoderamiento… es un cierto rendirse a una ética que se basa en el poder, como si no pudiera haber algo más. Tu mismo te refieres a un “instinto” de mantener en escalon que no creo que sea tal, de hecho pensar en eso como instinto me parece una trampa.

Lo mismo respecto a la generalización de que los hombres no sabemos cuidar… creo que eso es eminentemente cierto en lo general, pero que existen prácticas de cuidado muy masculinizadas dependiendo de subculturas locales (no se, algo tan simple como llevar a la gente en coche de un lado a otro, sin que uno tuviese que pillar el coche sino a propósito para ayudar a otra persona, eso es algo que en mi contexto es más bien masculino). Con ello no estoy diciendo aquello de “oye, los hombres hacemos mucho”, en absoluto y todo lo contrario, sino que señalando las prácticas de cuidado existente podemos quizá tener de donde partir para generalizar la práctica de cuidado dentro de la propia masculinidad. ¿Tiene sentido esto?

Como tu dices, esa escalera es el patriarcado, el poder es una fuerza eminentemente patriarcal, y quizá habría que encontrar otras. Y no me refiero a deslegitimar el empoderamiento de personas minorizadas, sino a, como personas con privilegio, experimentar la búsqueda, visibilización y práctica de otras fuerzas importantes en las relaciones humanas, como el reconocimiento, el interés mutuo en la otra persona…

Creo que no acabo de entender tus dos últimos párrafos…
De entrada te diría que no es tanto cosa de “influir” o enseñar la luz o otras personas, sino de discernir el camino a través del diálogo… porque en realidad no sabemos a donde ir, la cosa está bastante en pañales. Pero estoy bastante seguro de que se me escapa algo de lo que dices. ¿Podrías decirlo de nuevo de otra forma a ver si lo puedo entender mejor?

Hola @Davis,
Gracias por la aportación y tu sinceridad.
Habéis dicho mucho y no veo como responder a todos los hilos interesantes.
Comento por puntos una cositas:

  1. “grupos de masculinidad” - tanto como entiendo tu punto de vista, también pienso que son necesarios los espacios en los que “hagáis vuestra parte del curro”. Como una “especie inferior” me canso de hacer ver los mismos sintomas de machismo (“micromachismos”) a la mayoría de educados-como-hombres de mi alrededor. Si Pepito, Manito y Fulanito tenéis el mismo problema, por qué os cuesta tanto poneros juntos a debatirlo, asumirlo y sanarlo? Yo ya tengo suficiente con poner energía a sobrevivir el patriarcado. Idealmente, una vez hagáis vuestro trabajo, me parece genial hablarlo entre todis :wink:
  2. A veces tengo impresión que el modelo de la masculinidad agresiva esconde negación de la vulnerabilidad, que quizás corresponde con lo que comentáis. Esta fragilidad, siguiendo el modelo del Jung, se relega a la “anima” (parte feminina del hombre) y como tal se enajena, por una fuerte separación cultural de géneros. Segun Jung, lo necesario para alcanzar la totalidad del alma, sería unir (“bodas sagradas”) estas dos partes, o sea poder manifestar libremente y reconociendo como propios tanto los rasgos de la masculinidad como los de la anima.
    Me resulta curioso observar que algunos hombres que intentan franquear esta frontera imaginaria, caen del otro lado, en hacerse dependientes de la fuerza que buscan / proyectan en las mujeres, rechazando su propia fuerza. Hay un modelo cultural imperante de hombres-hijos que les atrapa como un imán.
    Creo que ayudaría tener más modelos culturales de masculinidades sanas (un tema para otro hilo?).
  3. Respecto a las relaciones de poder - gracias por puntualizar que detrás se esconden diferentes necesidades, como pertenencia, reconocimiento, quizás también seguridad.
    Pero creo que hay algo muy propio de nuestra civilización, que és esta visión superior-inferior, de dominación (lo que decís de “escalera”), que és más omnipresente que no solo en las relaciones de género. Me recuerdo la explicación del Albert Assaraf respecto a cuando una orden funciona y cuando no, que se puede resumir en esta imágen: https://www.hominides.com/data/images/illus/grands_singes/ecart_positionnel.jpg
    Y que en este contexto se me recuerda algun antropologo que dijo que el problema con que se encontraron las sociedades indígenas de la america latina, era justamente su incapacidad de entender esta manera hierarquica de ver el mundo de los blancos.

De allí voy pensando que las culturas hierarquicas fulminaron ya casi por completo las igualitarias, y en su interior van fulminando a los que no quieren hacerse valer como superiores (en agresividad). En el mencionado antes artículo del Assaraf se habla de los primates, en paralela a los modales descritos.

Ahora bien, creo que solo una cultura de cultivo del si mismo y del entorno quasi-espiritual nos puede ayudar a no convertir todo esto en un otro set de imposiciones.

Voilà, mis visiones interno - hivernales :cloud_with_snow: :fog: :cloud_with_snow: :fog: :cloud_with_snow: Espero que contribuyn.

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Hola mirla,
Me gustan mucho tus tres puntos, creo que ayudan a ir más allá de la superficie.

1-En cuanto a tratar la masculinidad… creo que entiendo tu reticencia debido a que a veces parece que son los grupos discriminados los que tienen que hacer todo el trabajo, lo cual es tedioso y de gran esfuerzo. Sin embargo, esto puede ser así para algunas personas en un momento, pero no para otras en otro… comparto la importancia de que quien no quiera participar de una discusión o espacio no tenga que hacerlo, pero creo que es fundamental que esa discusión o espacio esté abierta para quien quiera. Mucha gente igual que tú está cansada de hablar de ello, de la misma forma que yo puedo estar cansado de deconstruir el nacionalismo con nacionalistas (cosa que no es así, pero podría serlo), pero otra gente puede no estarlo (de hecho, tampoco identificaría la deconstrucción con “trabajo”, no creo que siempre haya de sentirse así, puede ser entendida como pasión incluso…), y esa es fundamental que participe en la discusión o que pueda hacerlo.
Por varias razones: 1) La más personal: no me siento cómodo yendo a un lugar al que por deficinición, personas queridas como amigas o amigos no puedan entrar. 2) No creo que los problemas y su solución puedan verse solo “desde dentro” o desde la identidad, sino que la otredad, el diálogo con quien ve desde otra posición, es fundamental para ver y elaborar. 3) Para hablar de masculinidad es necesario hablar de feminidad y con ello probablemente de mujeres. Un lugar de discusión sobre eso sin mujeres me parece que puede llevar a una mayor simplificación de las situaciones y las naturalezas, por lo tanto es deseable que las voces femeninas estén presentes, para reducir la parcialidad de la mirada.
Eso, por supuesto, no significa que no se pueda hablar de ello entre hombres, lo que me preocupa es organizarlo de base de esa forma. Creo de hecho que la excesiva organización y sectorialización de los espacios es un problema de la sociedad postomoderna: tengo mi grupo de apoyo… mi grupo de teatro foro… mi grupo de masculinidades… de tantos “grupos de” quizá nos podamos llegar a quedar sin amigos y amigas, personas que nos puedan acompañar a lo largo y ancho de nuestra experiencia.
Ejemplo personal: estas navidad tuve una larga conversación con mis primos (casualmente 4 especímenes masculinos entre 12 y 15 años) durante una comida (comida de navidad donde el espacio no mixto esta vez era una mesa de “los pequeños” a la que me senté para romperlo). En esa converación intenté explorar cómo se posicionaban ellos y hacer un poco de deconstrucción en este sentido. Este espacio no mixto no me incomoda, lo que me incompoda es programar uno, para un momento concreto de la semana y decretar qué categorías identitarias pueden o no pueden entrar…

2-No conozco la teoría de Jung… así que no se si he entendido de todo a lo que te refieres con “anima”, pero sí comparto la necesidad de la aceptación de lo que culturalmente ha sido definido y desarrollado como “valores y caracteríticas masculinas/femeninas”. Estoy de acuerdo con que la masculinidad tóxica tiene mucho de miedo a la parte femenina… mucho de “no permitirse ser”. No soy consciente ahora de esa “caída hacia el otro lado” que describes (ejemplo de como tú, como observadora de la masculindiad, has podido ver algo que yo no), pero si lo pienso entiendo que perfectamente pueda pasar… Puede que tenga que ver con ese miedo a la propia fuerza, con también una falta de aceptación, de “no permitirse ser”, y coincido en que quizá haya que ampliar los modelos culturales masculinos. Se trata, posiblemente, de no renegar de la masculinidad por completo, sino ver lo que hay de sano en ella también… Creo que quizá haya ya algún modelo cultural, le he estado dando vueltas últimamente, ese estereotipo del “abuelo amable y sabio”, que arroja reconocimiento y aceptación, que es fuerte porque se acepta y ayuda emocionalmenta a otras, pero también débil porque necesita cuidados para su cuerpo anciano… No se, cómo lo veis? Podría ser un punto de partida?

3-Creo que sigo sin estar en el mismo punto respecto a las relaciones de poder… coincido en que lo jerárquico ha iniciado desde hace mucho tiempo una exterminación contra lo igualitario, y que ha ocupado gran espacio, pero precisamente creo que esta batalla también se libra en lo intelectual, en lo conceptual… por eso creo que es tan importante no totalizar el poder, intentar pensar en fenómenos humanos que no son “codificables” en el lenguaje poder, no se pueden traducir a él. Para mí este es el caso del reconocimiento, o del cuidado, o de la voz genuina. Sin duda hay intersecciones, pero tu no puedes equipararlas entre sí. Tal como lo veo y lo siento, esto podría ayudarnos a construir otras formas de vivir. Tiene sentido?
También creo que estas diferentes formas de relación deben ser ejercitadas y entendidas sobre todo por los grupos y personas que tienen poder social, o que están en situación de dominación… sencillamente porque sino sería trampa… exigir a un grupo en situación dominada que busque estas “otras dimensiones” y se olvide de trabajar el empoderamiento podría servir simplemente para mantenerla en su posición de dominada… No?

Cómo lo veis?

Lo siento si me he extendido demasiado…

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