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La represión exponencial a la que son sometidas las mujeres en prisión

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#1

Hoy he escuchado un podcast sobre Mujeres en prisión: más que problemáticas en problemas (en inglés). Es una conferencia dada por Jean Corston, quien en 2007 emitió el Corston Report, una referencia en cuanto a recomendaciones para abordar el problema de las mujeres que son encarceladas en Gran Bretaña.

Es un programa largo y lleno de ideas, datos y experiencias de interés. Dado que no conozco nada sobre el tema, he aprendido mucho. La idea básica va más o menos así:

Estadísticamente hablando…

  • Las mujeres entran en prisión por motivos muy diferentes que los hombres, siendo su peligrosidad social mucho menor y su inestabilidad mental mucho mayor.
  • La mayoría han sido primero víctimas de abusos y opresión por parte de hombres (familiares, parejas…) además de ser víctimas de la pobreza, y esto las ha empujado a la prostitución, las drogas o los pequeños robos.
  • La mayoría son supervivientes, muy vulnerables, muy inestables, también muy jóvenes. Su autoestima es baja, su riesgo de suicidio es alto.
  • Cuando son madres, lo que sucede a menudo, todos estos problemas crecen exponencialmente porque por sus hijas harán lo que sea, y a la vez sufrirán más su separación de ellas.
  • Son juzgadas por hombres bajo leyes hechas por hombres, y son condenadas con penas más duras que a los hombres.
  • En las prisiones, la mayoría diseñadas para hombres y gestionadas por hombres, recibirán más abusos y sufrirán más porque sus problemas específicamente femeninos y maternos serán ignorados o empeorados.

En la charla Corston explica que 11 años después del informe se ha visto que su aplicación ha dado buenos resultados ahí donde se han aplicado, y sin embargo la política de prisiones con las mujeres ha incluso retrocedido. Para que progresara inicialmente hizo falta que mujeres progresistas en diversas instituciones gubernamentales se aliaran para empujar las reformas. Años más tarde el partido conservador llegó al poder y con él las privatizaciones de estos servicios, que en la práctica arrasaron con el tejido asociativo que se había creado alrededor de centros para mujeres. Hoy día el panorama vuelve a estar compuesto por hombres en el gobierno otorgando contratos millonarios a multinacionales regidas por hombres y etc. Datos que habían progresado en la buena dirección como el número de mujeres presas o el porcentaje de suicidios han vuelto a sus peores índices.

En fin, espero que como resumen imperfecto sirva.

¿Qué se puede hacer para mejorar la situación de las mujeres en prisión o en riesgo de entrar en prisión? Parece que es una madeja densa, pero ¿podemos ir desgranando puntos para entender mejor Qué Hacer?


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Hola,
importante el tema. Gracias por sacarlo.

Pues es curioso, porque las mujeres y otras personas que disfrutan de pocos privilegios tienen más probabilidad de que las cosas les vayan mal. Tener privilegios no es un objetivo al cual tod@a podamos aspirar, ya que un “privilegio” es algo de que se prive a otras persoans. Con poco reconocimiento social y pocas oportunidades vitales viene a veces la necesidad de luchar por la supervivencia, camino casi directo a la carcel, especialmente si todo el aparato judicial esta enfocado en justificar la opresión que ha sido ejercida hacia las mujeres (u otros similares). Entonces nos damos cuenta de que el “género” no es constatación de los hechos, sino una construcción a fines políticos, para justificar, legitimar y normalizar primero la diferenciación (asignación de categorías diferentes y exclusivas) y después la hierarquización de unos seres humanos respeto a otros, con el objetivo final de someter y explotar. Como efecto práctico: que se use a “mujeres” a transportar drogas, o robar para sostener a sus familias. En beneficio de ellas, personal? Dudablemente.
Tuve mucha suerte de poder entrar en una institución penitenciaria catalana, módulo de mujeres. Pues las que se encuentran allá vienen principalmente por hacer de camello o por hurtos. Y ha habido muchas que prefieren quedarse en la cárcel, porque fuera tienen unas perspectivas incluso peores. En la supuesta “libertad”.
Entonces quizás se debería redefinir qué es lo que entendemos por la “libertad”, porque si hay personas que salen tan perjudicadas por estar “libres” que prefieren vivir en la prision, quizás al nuestro concepto de la libertad le està faltando algo. Porque si fueramos competamente libres, sería lógico que vayamos a algún otro sitio que provería mejor a nuestras necesidades. ¿Por qué no es así?
Porque a parte de la supuesta “libertad” se nos otorga todo un infinito de obligaciones, tanto personales (lo que tienes que ser), familiares (este cargo recae mayoritariamente sobre “mujeres”) y sociales (los gastos “inherentes” en vivir).
Vemos entonces que criminalización de los hurtos y tráfico de drogas acaba, en muchos casos, criminalizando ser víctima/producto de las estructuras sociopolíticas. A la vez, tal como lo subrayó Foucault, la no-criminalización de los fraudes y corrupción de alto nivel es una evidencia de que el aparato jurídico-penal no tiene como finalidad “castigar los delitos” o prevenir la delincuencia, sino que su función es de diferenciar los crímenes permitidos (de grupos de poder) de los crímenes populares, hechos por la necesidad (delincuencia).

De la formación que tuve para poder entrar en las instituciones carcelarias más me impactó que si eres una persona con género problemático (trans, etc) la única posibilidad que tienes para no estar con el género marcado en tu DNI es pedir voluntariamente el aislamiento total, lo que en otros casos se usa como castigo extremo. (De hecho el régimen de aislamiento está regulado por la unión europea, lo que no se reconoce desde el territorio español).

Es muy largo el tema, muy complejo y a la vez mucho se puede hacer, ya que la realidad carcelaria manifesta su obsolecencia en todos los aspectos.

Yo me quedo con que las presas que he podido conocer son muy muy valientes, fuertes y humanas, delante de una de las peores caras de nuestro sistema totalizante.

“¡No estamos todas, faltan las presas!”